AVÁNDARO, el fin del sueño hippiteca mexicano.

 “We got the power” canción interpretada por la mítica banda PEACE & LOVE se escuchaba en ese momento. Ricardo Ochoa – el guitarrista- tomó la palabra y cuenta la leyenda que gritó “azuzando” a todos los “hippitecas” a gritar al unísono: “chingue su madre el que no cante”.
El festival de Avándaro era, originalmente, una carrera de autos con unos cuantos grupos para aderezar la fiesta. ¿Cómo fue que creció tanto?
Recordemos que tenía poco lo sucedido en Tlatelolco en 1968 y más reciente el Halconazo en el ’71. La juventud estaba muy reprimida y enojada; eran comunes las razzias, la prohibición de tocadas, la famosa “guerra sucia” ; sin embargo, Telesistema Mexicano ( Televisa) aún permitía programar rock y algunas estaciones radiales lo transmitían sin problema.
Con este hecho, las compañías discográficas apostaban al rock nacional, incluso el nivel musical que habían alcanzado algunas bandas, era muy elevado. Entonces, se pensó en invitar a Javier Bátiz y se rumora que también a La Revolución de Emiliano Zapata, pero cobraban oro. Se decidió que Armando Molina, promotor de bandas se encargaría de las contrataciones.
                        Foto : Graciela Iturbide
Se le denominó FESTIVAL DE ROCK Y RUEDAS y la sede fue cerca de Avándaro, Valle de Bravo. Las fechas para la historia fueron 11 y 12 de Septiembre de 1971. Y fue tal el impulso logrado por los organizadores que, hasta el vocero oficial del gobierno (su títere favorito y encargado de mentirle al pueblo mexicano) jacobo zabludovsky ( con minúsculas) apoyó e invitó a la juventud mexicana a que asistieran a Avándaro
                        Foto : Graciela Iturbide
Los organizadores esperaban una audiencia máxima de 25,000 personas, aunque algunas fuentes citan que se vendieron 75,000 boletos. No obstante, nunca, ni en el mejor o peor de sus sueños imaginaron lo que sucedería .
Desde el jueves anterior, se vio desfilar a miles de jóvenes que iban rumbo al festival. A tal grado que para el día del evento, se tuvo que cancelar la carrera de autos y empezaron a tocar bandas que no estaban en el cartel, incluida la obra de teatro HAIR.
La banda para ese entonces, llegaba como podía, era imperante, quizá una necesidad : respirar un poco de libertad. Se dice que el bosque se llenó con aproximadamente 300,000 (otros dicen, hasta 500,000) jóvenes, ansiosos de escuchar su música, su rock, de estar en comunión con sus iguales, de ilusionarse, tal vez de estar en un mundo diferente, uno menos ojete. Y así, en medio de una desorganización total, en un escenario muy precario, se llevaba a cabo este fest.
El verdadero cartel, comenzó a sonar a las 8 pm y abrieron los DUG DUG’S. Con fallas de sonido y un cartel incompleto, -LOVE ARMY fue atrapado por el descomunal tráfico que se armó y no pudieron llegar- dio inicio lo que parecía transcurriría en paz y armonía. Cerca de la media noche, tomaba el escenario PEACE AND LOVE y comenzó la fiesta con sus canciones que asustaban a las buenas costumbres: MARIGUANA y todos cantando el coro y también la canción que detonó el fatídico grito, TENEMOS EL PODER (We Got The Power) : “chingue su madre el que no cante!”… Y la chingaron todos los que asistieron a este fest, todas las bandas de rock, la chingó Radio Juventud que inmediatamente fue apagada, la chingaron Luis de Llano y Justino Campean, los hermanos Negrete, todos organizadores.
El gobierno encontró el motivo perfecto para volver a encarcelar la libertad, de reprimir a los jóvenes, de controlar absolutamente todo medio de difusión, de quitar lo que les estorbaba o que pusiera en peligro su absurdo poder.
Chingó a su madre el rock mexicano por casi veinte años de prohibición silenciosa. Los medios alcahuetes del ojete gobierno se ensañaron con el festival: Juventud corrompida, mariguana, alcohólica, lo peor de la “sacrosanta” pero sobretodo hipócrita y convenenciera sociedad de entonces.
Sin respeto a las normas, sin vergüenza y sin pudor. La jovencita que osó quitarse la ropa y fue fotografiada: de drogadicta, desvergonzada y puta no la bajaron. Y lo peor: el pueblo “guadalupano” e ignorante, lo creyó. Fue el motivo perfecto para que ese grupo que gobernaba, hiciera posible su propósito: estupidizar y seguirle mintiendo al pueblo, teniendo el control de todo, dándole música inofensiva, teleniverlas y manejando los noticieros a su antojo.
El rock era rebelde y no conveniente a sus intereses. En mi opinión, por eso buscaron su erradicación, prohibiendo su difusión en medios masivos y prensa escrita. AVÁNDARO cumple 49 años, también el HALCONAZO. La matanza en TLATELOLCO cumple 52. Ilustres ejemplos de represión a la juventud, por un partido político que era y es muestra, de la intolerancia y corrupción, del abuso de poder y de aprovecharse de la ignorancia de su gente. Con Avándaro – quizá- se dieron cuenta del peligro de una juventud pensante.
Texto: Alan Van Gil para FotoRock21

Comments

comments

A %d blogueros les gusta esto: